¿Puede el comportamiento de mi bebé verse afectado por el desorden?

Queremos comenzar compartiendo con vosotros una anécdota sobre el desorden y el bebé. En una ocasión fuimos a visitar a unos vecinos que tenían un bebé de la misma edad que mi hija. Tendrían unos 10 meses en ese momento. Cuando llegamos nos llevaron directos al cuarto del bebé.

Era una habitación muy pequeña, con una cama y un armario gigante, y muy poco espacio en el suelo. Pero lo que más llamaba la atención es que estaba completamente abarrotado de juguetes. La cama llena de peluches, cada cual más grande. Las estanterías y rincones que quedaban libres llenos de todo tipo de juguetes con muchas luces y sonidos.

Y como colofón, una televisión enorme en una de las paredes.

Sentamos a los dos bebés en la cama (en la que apenas cabían) y recuerdo observar a mi hija y ver su gran confusión: no sabía hacia dónde mirar. El otro bebé estaba hiper activado. No dejaba de moverse, dar manotazos, saltar sobre sí mismo… mi hija sin embargo estaba bloqueada, inmóvil, no sabía qué hacer.

La abuela del bebé empezó a sacar juguetes de cajones y estanterías, que se fueron amontonando en la cama sin que mi hija (ni el otro bebé) les hicieran mucho caso. Viendo el poco éxito, lo siguiente que hizo fue encender la televisión y decir orgullosa que su nieto ya veía Peppa Pig, Patrulla Canina y no sé cuantas series más.

El otro bebé seguía muy nervioso, y mi hija no tardó en pedirme que la cogiera. Decidimos salir de la habitación y sentarnos un rato en el salón, donde los dos bebés se relajaron mucho más.

El bebé y el desorden, según María Montessori

Todo esto me hizo reflexionar acerca de la importancia que tiene el orden y la sencillez del ambiente que rodea a un bebé.

María Montessori, en su libro “El niño. El secreto de la infancia” dice que “el niñito no puede vivir en el desorden; éste le trastorna haciéndole sufrir, manifestando el sufrimiento con un llanto desesperado y hasta con una agitación persistente, que puede tomar la forma de una enfermedad”.

Ella creía, a través de sus observaciones, que había un periodo en que el niño (desde fines del primer año y durante todo el segundo año) era especialmente sensible al orden. Una necesidad vital que al no verse cubierta podía provocar desórdenes.

A veces no entendemos porqué nuestro hijo/a está inquieto, molesto, irritable, llorón… y en ocasiones puede ser por algo tan simple como un ambiente desordenado, abarrotado, ruidoso.

O puede ser por pequeños detalles como que la chaqueta no está en el perchero donde suele estar.

En otra ocasión tenía mi hija ya tenía dos años. Estábamos también en casa de unos amigos. Al llegar yo colgué mi chaqueta en el respaldo de la silla en la me senté. Poco después me levanté para ir al baño y al regresar alguien se había sentado en esa silla, así que yo me senté en otra. Estábamos charlando y mi hija no paraba de gritar. Al principio no le hicimos mucho caso y la intentamos distraer con otras cosas, sin entender qué le pasaba. Cuando se hizo imposible seguir hablando a causa de los gritos la miré, y ella me señaló la silla en la que estaba la chaqueta mientras decía ¡¡“mía mamá”!! (mira, mamá). Entendí que le alteraba el hecho de que la chaqueta estuviera en la silla “equivocada”. Cogí la chaqueta, la colgué en mi respaldo y mi hija se calmó inmediatamente mientras decía “así sí”.

Estos comportamientos nos pueden parecer absurdos o caprichosos. Pero no lo son. El niño pequeño, especialmente el menor de 2-3 años, está aprendiendo a relacionarse en el entorno, y ubicarse en él. El desorden puede provocar desconcierto y desconfianza.

En el mismo libro, María Montessori dice que “el orden de las cosas significa conocer la colocación de los objetos en el ambiente, recordar el lugar correspondiente a cada uno. Esto representa orientarse en el ambiente poseyéndolo en todas sus particularidades”.

Poder orientarse y predecir lo que hay en el ambiente da al bebé mucha confianza en sí mismo y en lo que lo rodea. Sentir que “controla” el ambiente le da seguridad y tranquilidad.

Por eso un ambiente ordenado y sencillo ayudará mucho al bebé. Y sí, el desorden puede afectar su comportamiento.

A veces puede resultar un poco complicado mantener el orden. Especialmente si ya tenéis otros hijos, trabajáis fuera y no tenéis mucho tiempo para la casa, o si a vosotros mismos os cuesta.

Yo, aunque suelo ser ordenada y me agobio cuando las cosas no están en su lugar, muchas veces he dejado todo patas para arriba por poder descansar. Tampoco pasa nada. La idea es que no se convierta en la tónica de todos los días.

Tips para conseguir un ambiente más ordenado

Para mí, la clave para conseguir mantener un ambiente lo más ordenado posible es tener lo justo y necesario. El desorden lo provocan las cosas, y cuantas más cosas tenemos más desorden habrá. Y más tiempo tendremos que emplear en ordenar.

Lo ideal es que, al menos mientras estés criando hijos pequeños, prescindas de todo lo que no sea estrictamente necesario. Para ello:

  • Guarda en cajas o bolsas, en lugares poco accesibles: objetos decorativos y frágiles, recuerdos, la ropa que no vayas a usar en esa temporada, etc.
  • Recicla o regala aquello que ya no uses.
  • Rechaza regalos que no sean útiles o que no comulgan con tus gustos para tu hijo. Recuerdo un amigo que nos quería regalar un andador. Lo quería hacer con todo su cariño e ilusión, pero le tuve que decir muy amablemente que por favor no nos lo regalara. Primero porque están desaconsejados por ser peligrosos para el bebé. Y segundo porque en aquel momento vivíamos en un piso de 45 metros cuadrados, con lo que a no ser que me lo pusiera por sombrero, no tendría donde meterlo.
  • Si no eres capaz de rechazar algún regalo, puedes donarlo a personas que sí lo necesiten.
  • Pon a disposición de tu bebé 4 o 5 juguetes, y cámbialos cada 4 o 5 días. Así evitarás el desorden y que se aburra de las cosas que tiene.
  • Evita guardar los juguetes del bebé en una caja todos amontonados. Mejor busca espacios individualizados donde poder colocar o agrupar mínimamente los objetos. Por si te sirve, te dejo un ejemplo de un mueble Ikea que te puede servir para este propósito.

Si sigues estos consejos podrás ayudar a que tu bebé viva bien ese período sensible del orden, le ayudarás a ganar en autoestima y confianza, y a relacionarse mejor con el entorno.

Pero, sobre todo, lo que debemos es tener mucha paciencia y comprensión hacia nuestros niños. Muchas veces no sabemos qué les ocurre. Y necesitan que entendamos que hay cosas que les perturban. No son caprichos o tonterías, especialmente en los más pequeños. Siempre hay una necesidad por detrás que debemos tratar de descubrir y cubrir en la medida de lo posible.

Por eso te animo a seguir formándote y descubriendo el fascinante mundo del niño en crecimiento. En Memba-Crianza Consciente estamos para acompañarte con mucho cariño 🙂

¿Y tú? ¿Te habías planteado que el desorden pudiera afectar a tu bebé? ¿Crees que es útil esta información? ¡¡Cuéntanos!!

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