Sobre despertares, regresiones del sueño y entrenamientos para dormir

Si tu bebé se despierta muchas veces por la noche…

O antes dormía como un lirón y ahora se despierta muchas más veces, y te han hablado de las regresiones de sueño…

O si te han propuesto un entrenamiento para “enseñar a dormir” a tu bebé…

Te interesa leer esto.

La ciencia del sueño (bastante reciente) avanza cada vez más.

Y cada vez se pone más de manifiesto la cantidad de errores en los que se ha caído en las últimas décadas en cuanto a sueño infantil se refiere.

Lo bueno es que cada vez más medios de divulgación hablan sobre el tema, presentando la evidencia científica, y no lo que dicen los “gurús” del sueño.

Es el caso de un artículo que leí hace poco publicado por la BBC y que puedes leer aquí.

De este artículo podemos destacar los siguientes puntos.

1. LOS DESPERTARES SON NORMALES

Se sabe que el sueño del ser humano se divide en fases o ciclos. Y entre fase y fase nos despertamos. Todos. Incluidos los adultos.

Los bebés tienen unas fases de sueño diferentes según su edad. El sueño va evolucionando para responder a las necesidades y el desarrollo del bebé.

Por eso, que el bebé se despierte es lo normal, lo saludable.

Según el artículo de la BBC se llevó a cabo un estudio con 5.700 bebés finlandeses de 3 meses donde se comprobó que la media de despertares era de 2,2, pero que el rango normal de despertares podía oscilar ¡entre 0 y 15 veces!

Ojo, un bebé que se despierta 0 veces en realidad puede deberse a que sus padres no se han enterado de ese despertar, y por lo tanto no lo han contabilizado.

Esta realidad se extendía a lo largo del primer año. Lo cual también se ve corroborado por otros estudios (en el artículo los nombra).

Es decir, que un bebé se despierte hasta 15 veces por la noche, puede ser absolutamente normal.

2. LAS REGRESIONES DEL SUEÑO SON UN MITO

Algunos supuestos expertos en sueño infantil hablan de regresiones. Incluso las tienen identificadas por edades del niño (la de los 4 meses, la de los 8-10 meses, la de los 12 meses…).

Sin embargo, los científicos e investigadores del sueño son categóricos: no existen las regresiones del sueño. En los marcadores que utilizan para observar la evolución del sueño no se distinguen picos de “problemas con el sueño” ni vueltas atrás en los marcadores.

Las conclusiones son claras: todos los niños según van creciendo tienen menos despertares y sus periodos de sueño sin despertares cada vez son más largos.

Dichas “regresiones” tienen que ver con la percepción de los padres y con las nuevas habilidades del bebé (como gatear o caminar), con el desarrollo del cerebro, etc.

Estos hitos pueden afectar al sueño, pero no es el sueño el que de por sí ha experimentado un retroceso.

Por ejemplo, un niño que está aprendiendo a gatear puede estar muy excitado por su nueva habilidad, y al despertar le cuesta más volver a dormirse. O un bebé que está integrando el concepto de permanencia del objeto (enlace) necesita, al despertarse, asegurarse de que tiene a sus cuidadores cerca.

3. ESTOS MITOS TTIENEN SU ORIGEN EN VALORES CULTURALES E IDEOLÓGICOS, Y NO EN LA CIENCIA

A comienzo del siglo XIX, con la Revolución Industrial, se viven una serie de cambios culturales en occidente que propician una nueva manera de abordar la crianza de los niños.

Surge la clase obrera, la vida cambia: las personas migran a las ciudades, se separan de sus familias extensas (las redes de apoyo son menores) y las jornadas de trabajo son largas e intensivas.

En este marco se vuelve una necesidad la independencia de los hijos.

Los doctores comienzan a recomendar que los bebés y niños duerman solos, para que se hagan fuertes e independientes. Y se ven las primeras recomendaciones de horarios rígidos, que se adecuen al nuevo estilo de vida de los padres.

Como vemos, el origen de toda esta tendencia no está en la ciencia del sueño ni en las necesidades de los bebés. Los argumentos que utilizan los “expertos” que venden sus programas para “enseñar al niño a dormir solo” no tienen ningún sustento científico.

4. MUY POCO PERSONAL SANITARIO SABE DE SUEÑO INFANTIL

Este punto del artículo es muy interesante.

Un estudio que prospectó 126 escuelas de medicina en EEUU halló que sus estudiantes solo recibieron 27 minutos de formación en sueño pediátrico. En Canadá, una encuesta a personal médico dejó ver que solo el 1% había recibido algún tipo de formación en sueño infantil. Y en Australia hicieron un examen sobre sueño en niños a 263 profesionales de la salud, quienes respondieron menos de la mitad de las preguntas correctamente.

Así es fácil que proliferen supuestos expertos que hacen recomendaciones que pueden ser muy dañinas para el desarrollo del bebé.

Y por eso es importante que al buscar información sobre este tema nos aseguremos que detrás hay expertos que se basan en la evidencia científica.

BONUS: EL ENTRENAMIENTO DE SUEÑO PARA BEBÉS

Otro artículo muy interesante del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal (que puedes leer aquí) dice categóricamente: “quince años de estudios demuestran que el entrenamiento de sueño para bebés es perjudicial”.

Como hemos visto, estos entrenamientos surgen para dar respuesta a la necesidad de los adultos de que sus bebés duerman sin molestarlos y así poder rendir al día siguiente.

Sin embargo, se ha demostrado que estos entrenamientos dejan una profunda huella en los niños, ya que “socava aspectos clave del desarrollo de la criatura: función cerebral, inteligencia social y emocional, confianza en uno mismo, en los demás y en el mundo”.

Tenemos un grave problema. Y es que el ritmo y las exigencias de la sociedad actual nos dificultan muchísimo poder responder a las necesidades de nuestros hij@s para que se desarrollen de manera saludable.

Porque las soluciones están claras: políticas de conciliación que nos permitan presencia con nuestros hijos, mayores redes de apoyo y una sociedad mucho más consciente de las necesidades de los bebés que deje de lado el adultocentrismo que la gobierna.

Como estas soluciones no están en nuestras manos directamente, nos toca muchas veces buscarnos la vida dejando empleos, solicitando excedencias o reducciones de jornadas, o incluso emprendiendo negocios para poder trabajar desde casa gestionando nuestro propio tiempo.

Son decisiones difíciles, pero lo cierto es que los primeros años de vida de nuestros bebés son fundamentales para su desarrollo y su salud física y mental. “El verdadero cuidado responsivo significa adaptarse a las necesidades de los bebés”. Y eso no lo podemos cambiar.

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