Composición leche materna vs. leche de fórmula (parte II)

Lo prometido es deuda. Continuamos con la segunda parte del post sobre la composición de la leche materna y la leche de fórmula. Si no has leído la primera parte te la dejo aquí: “Composición leche materna vs. leche de fórmula (parte I)”

La leche de vaca: base de las fórmulas infantiles

Las fórmulas lácteas más utilizadas están preparadas a base de leche de vaca. Éste sería su principal componente.

Cada especie mamífera produce su propia leche, especialmente diseñada para la correcta nutrición y protección de sus crías. Es por ello que la leche de vaca presenta importantes diferencias con la leche humana.

Antes de seguir, quiero señalar que la recomendación actual es no dar leche de vaca ni sus derivados hasta los 12 meses, o mejor aún, hasta los 18. Esto es porque las grasas y las proteínas de la leche de vaca son muy difíciles de digerir y tienen un gran potencial alergénico.

Por este motivo la leche de vaca debe ser procesada y adaptada para las fórmulas infantiles.

Aun así no se eliminan del todo los riesgos. Se ha relacionado el consumo precoz e intermitente de fórmula infantil, durante los primeros meses, como un factor de riesgo para desarrollar alergias alimentarias. Especialmente a la proteína de leche de vaca.

alergias alimentarias

Diferencias entre la leche materna y la leche de vaca

Para no liarnos mucho voy a resumir las diferencias más notables.

Agua. La leche de vaca es mucho más concentrada que la humana. Debido a esto el aporte de agua no es suficiente para el niño que se alimentarse con leche de vaca. Con la leche materna no es necesario suplementar con agua.

Proteínas. La leche de vaca contiene muchas más proteínas que la materna. Este exceso de proteínas sobrecarga los riñones del bebé, que aún son inmaduros. Por eso en las leches de fórmula se disminuye la cantidad de proteínas.

En la leche de vaca se encuentra con mayor abundancia la caseína y en menor proporción las lactoalbúminas (al contrario que en la leche materna). Esto provoca que la leche de vaca sea de difícil digestión para el ser humano. En las fórmulas intentan invertir esta situación para que se acerque un poco a la composición de la leche materna.

Otros datos interesantes:

La proteína beta-lactoglobulina, muy abundante en la leche de vaca, tiene un gran potencial alergénico para el bebé.

La lactoferrina, de la que hablamos en el anterior post por su función inmunológica, se encuentra en cantidades mínimas en la leche de vaca.

La leche de vaca posee ciertos aminoácidos que el bebé prematuro no es capaz de procesar y si se acumulan pueden ser tóxicos.

Hidratos de carbono. La leche de vaca posee una menor cantidad de lactosa que la leche humana. La lactosa es muy importante, pues provee de glucosa, que ayuda especialmente al desarrollo del cerebro.

La lactosa de la leche materna es diferente a la de la leche de vaca. El bebé humano no puede generar intolerancias a la lactosa de la leche materna, pero sí a la lactosa de leches de otras especies.

Grasas. La leche de vaca tiene mayor concentración de ácidos grasos de cadena corta y mediana. Esto también provoca que sea más difícil de digerir por el bebé.

La leche materna sin embargo posee una mayor de ácidos grasos esenciales y de cadena larga, fundamentales para el desarrollo neurológico.

Para digerir y absorber las grasas, la leche materna contiene unas enzimas (la lipasa y la lactasa) que ayudan a realizar esta tarea. En la leche de vaca la lipasa no está presente y la lactasa se encuentra en muy poca cantidad.

Vitaminas y minerales. La leche de vaca tiene una mayor concentración de vitaminas y minerales, lo cual también sobrecargaría los riñones del bebé.

La relación calcio-fósforo es inferior en la leche de vaca, lo que podría provocar déficit de calcio en el bebé. El hierro de la leche humana se absorbe mejor que el de la leche de vaca.

La leche de vaca contiene demasiado sodio, no contiene vitamina A y la vitamina E es muy escasa.

Componentes inmunológicos. La leche de vaca contiene muchísima menos inmunoglobulina A que la leche humana. La leche de vaca no posee enzimas, hormonas ni anticuerpos, necesarios para el ser humano.

Además, el grado de procesamiento de la leche de vaca para convertirla en fórmula infantil destruye todos los componentes bioactivos. Por lo tanto las leches de fórmula son inertes y no aportan protección inmunológica al bebé.

leche de fórmula

Fuente de información:

La leche humana, composición, beneficios y comparación con la leche de vaca. Extraído y adaptado de Manual de Lactancia para Profesionales de la Salud. Comisión de Lactancia MINSAL, UNICEF. Editoras C Shellhorn, V Valdés. Ministerio de Salud, UNICEF, Chile 1995.

Otros componentes de la leche de fórmula

Mientras elaboraba este post decidí darme una vuelta por las farmacias para leer los ingredientes que aparecían en las etiquetas de las leches de fórmula.

He de confesar que no lo había hecho antes. Durante toda la lactancia de mi hija nunca me planteé comprar un bote de leche de fórmula (y gracias a Dios nunca ha sido necesario). Eran desconocidas para mí.

Lo primero que encontré, y me desorientó, fue ver que habían diferentes tipos de leche según la edad. Investigué un poco y descubrí la distinción entre las fórmulas de inicio y las fórmulas de continuación.

No me quiero liar mucho con ese tema. Al parecer las de continuación contienen una mayor cantidad de proteínas, pero esto no se justifica según muchos profesionales y parece que más bien tiene fines comerciales. Te dejo aquí un enlace que habla de ello, por si te interesa.

Finalmente decidí leer y fotografiar los ingredientes de diferentes fórmulas para bebés de 0 a 6 meses.

Casi todas presentaban, a parte de la leche de vaca, los siguientes ingredientes:

Aceites vegetales. El más frecuente es el aceite de palma. Se sabe que este aceite no es muy saludable.

También podemos encontrar otros como el de canola, maíz, girasol o soja. Todos ellos también de dudosa calidad.

Estos aceites se añaden porque por normativa las grasas deben constituir entre el 40 y el 55% del aporte calórico en una leche de fórmula. Y claro, son más baratos que otros aceites o fuentes de grasa.

Aceite de pescado. En muchas fórmulas añaden aceite de pescado para que contenga ácidos grasos esenciales como el Omega 3.

Maltodextrina. La maltodextrina es un hidrato de carbono, o azúcar si lo preferimos, que se obtiene del almidón procedente del maíz, del trigo, etc. Contiene glucosa y por lo tanto produce subidas de insulina.

Este componente está presente en la inmensa mayoría de los productos procesados ya que sirve para muchas cosas.

A nosotros nos interesa tener claro que al fin y al cabo es un tipo de azúcar artificial añadido a la leche de fórmula.

Lecitina de soja. La soja o soya tiene muchísimas propiedades. Sin embargo se recomienda moderar su consumo, especialmente durante la infancia, por alterar el sistema endocrino al poseer fitoestrógenos. En e-lactancia.org lo califican como “riesgo bajo probable”.

En cuanto a la lecitina, se utiliza como emulsionante y estabilizante, y no por motivos nutricionales.

Ácido cítrico. Es de origen natural y se obtiene de frutas como el limón o la naranja. En la industria alimentaria se utiliza para regular la acidez, realzar los sabores, como conservante, anti-oxidante, etc. No tiene fines nutricionales.

Palmitato de Ascorbilo. Es un antioxidante sintético (es decir, se obtiene de manera artificial).

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Como podemos ver, las leches de fórmula presentan además una serie de elementos artificiales que nada tienen que ver con los componentes de la leche materna.

Cómo se fabrica las fórmulas o leches adaptadas

Como hemos podido comprobar, la leche de vaca se ve altamente procesada y modificada para poder asemejarse al contenido de la leche materna.

Así, se disminuyen la cantidad de proteínas y de grasas saturadas, se intenta reducir la cantidad de caseína, se añaden todo tipo de vitaminas y minerales, y en algunos fabricantes añaden también ácidos grasos esenciales como el Omega 3.

Debemos ser conscientes de que es imposible que las fórmulas infantiles puedan acercarse a la cantidad y calidad de nutricional que ofrece la leche materna.

Aquí te dejo un enlace del ABC, que habla un poco de cómo se convierte la leche de fórmula en polvo, para que te hagas una idea del nivel de procesamiento por el que pasa la leche de vaca.

Ciertamente es necesario dicho procesamiento, pues la leche de vaca por sí sola no puede nutrir correctamente a un bebé.

La ciencia ha conseguido fabricar leches artificiales que son “seguras”, a nivel nutricional, para el lactante. En muchos casos salvan vidas, pero eso no las convierte en recomendables ni en primera opción. Y ni mucho menos son equiparables a la leche materna en cuanto a beneficios para la salud del bebé y de la madre.

Riesgos de la alimentación con leche de fórmula

La mayoría de los riesgos se dan por los beneficios que perdemos al no amamantar a un bebé. Es decir, no es tanto por lo que tiene la leche de fórmula, sino por lo que NO TIENE.

Solo te quiero nombrar algunos de estos riesgos, todos ellos respaldados por estudios. En un futuro post hablaré más extensamente de esto si os interesa.

Existen riesgos tanto para la madre como para el bebé.

Para el bebé, no ser alimentado con leche materna, supone un mayor riesgo de padecer asma, alergias, desarrollo cognitivo más reducido, enfermedades respiratorias agudas, oclusión dental alterada (es decir, dientes torcidos), infecciones por contaminación en fórmulas, cáncer, enfermedades crónicas, diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad, enfermedades gastrointestinales, otitis, efectos secundarios por contaminación ambiental y mortalidad.

Para la madre, no amamantar incrementa el riesgo de padecer cáncer de mama, de ovario y del endometrio, sobrepeso, osteoporosis, embarazados muy seguidos, artritis reumatoide, diabetes, estrés y ansiedad.

leche adaptada

Conclusión

En realidad la idea de este post es que tú elabores tu propia conclusión. Yo por mi parte solo quiero reiterar que mi intención es informarte para que puedas tomar decisiones de manera consciente.

Obviamente hago notar la mayor conveniencia de la leche materna si hablamos de nutrición y salud. Pero es que es la realidad. Aún así, la lactancia supone mucho más que nutrición, hay muchísimos factores implicados.

Por eso toda opción debe ser respetada. No sabemos la realidad que hay detrás de cada situación. Cuando estaba estudiando para ser asesora de lactancia se nos hacía mucho hincapié en que nuestra misión es primero informar y después apoyar y acompañar la decisión de la madre.


¿Y tú? ¿Conocías las diferencias entre la leche materna y la leche de fórmula?