¿Dar teta a dos hijos a la vez?

La lactancia materna en tándem (de dos o más hijos a la vez) no es muy común, al menos en nuestra sociedad occidental. Y por eso mismo, porque hay mucho desconocimiento, es un tema plagado de mitos. Desde el “el mayor va a dejar sin leche al bebé” hasta “tendrás que limpiarte los pezones para que no se contagien las enfermedades”.
Sin embargo, actualmente es fácil que un embarazo se solape con el periodo de lactancia del bebé mayor. Ante esta situación muchas se plantean el destete, pero cada vez más mujeres deciden continuar la lactancia durante el embarazo, y practicar tándem una vez nazca el bebé.

Por aquí llevamos ya cinco meses en que tanto el bebé como mi hija mayor toman teta. Cuando me quedé embarazada mi hija tenía dos años y dos meses, y decidí continuar la lactancia con normalidad. Al nacer el bebé, mi hija hacía unas 3 o 4 tomas diarias. Varias tomas las hacían a la vez, pero me resultaba muy incómodo, así que empecé a darles por separado. A lo largo de estos meses la mayor ha ido suprimiendo tomas, y actualmente solo hace una toma por las mañanas, que es sagrada para ella. Es lo primero que me pide nada más abrir los ojos.

Pero mi experiencia es lo de menos. Te cito la “Guía de Práctica Clínica sobre lactancia materna” del Sistema Nacional de Salud: “no se han demostrado efectos perjudiciales para el recién nacido cuya madre amamanta durante el embarazo a un hijo mayor y tras el parto amamanta en tándem” (p. 249). 
Amamantar a la vez a tu bebé y a tu hij@ mayor es posible y no tiene efectos adversos ni en la madre ni en los peques. De hecho, tiene múltiples beneficios:

  • Ayuda a la producción de la leche. El estímulo del pecho es lo que aumenta la producción de leche. Si tienes dos bebés mamando, el estímulo será mayor y tu producción será mayor también.
  • El recién nacido suele subir de peso más rápido al haber una mayor producción de leche.
  • La ingurgitación (cuadro de hinchazón y dolor de los pechos) tras la subida de la leche suele cursar más leve y/o es más fácil de aliviar gracias a que tendrás dos bebés que te podrán vaciar el pecho (el más grande además lo hará con mucha efectividad y rapidez)
  • Ayuda a que no se den las crisis de lactancia. Estas crisis o brotes de crecimiento se dan cuando el bebé necesita extraer más leche porque sus requerimientos nutricionales han aumentado. En el tándem la producción está por encima de las necesidades del bebé más pequeño, siempre tiene leche disponible, y las crisis prácticamente no se dan o son mucho más llevaderas.
  • Se crea un triángulo inmunológico madre-bebé-hij@ mayor: “es probable que la madre comparta la misma inmunidad con ambos hijos, con lo cual el pequeño recibe defensas para luchar contra los virus o bacterias de las que el mayor es portador” (Situación especial en la lactancia: lactancia en tándem, Revista Enfermería Docente, julio-septiembre, 2005, p. 31) 
  • El mayor puede sentirse menos desplazado y sobrellevar mejor la llegada de su herman@, creándose un vínculo especial entre ambos.

Las dificultades del tándem radican sobre todo en la vivencia de la madre: puede llegar a ser muy demandante y agotador. También puede aparecer la famosa “agitación por amamantamiento” que te lleve a sentir un rechazo irracional e inexplicable por amamantar al hijo mayor.

En mi caso, comencé a sentir agitación desde el embarazo. Esa imagen idílica que tenía en mi cabeza de los dos bebés tomando teta, creando vínculo, y yo disfrutando de ello, no ha podido cumplirse. Ha sido duro mantener la lactancia de la mayor, pero es mi decisión. Entendía que no era el momento de destetarla, y siempre he querido que se diese de forma natural.

Me consta que hay muchas madres que sí lo viven como algo maravilloso. Pero la agitación o el cansancio es algo que no controlas, y aunque tu voluntad sea más fuerte y consigas continuar, lo cierto es que ya no lo disfrutas como antes. Yo decidí ser sincera conmigo misma y aceptar que no iba a ser como me había imaginado. Afortunadamente las tomas se fueron reduciendo de manera bastante natural, llegando al punto en el que estamos (una toma diaria) y en el que nos mantendremos un tiempo.

A pesar de todo, no me arrepiento para nada. Tuve una subida de leche muy rápida, apenas tuve ingurgitación, la producción aumentó rápidamente, no he tenido que extraerme leche porque entre los dos me vaciaban muy bien los pechos cuando lo necesitaba y no han enfermado en estos meses (a excepción de un resfriado). Y, sobre todo, pude atender a los peques a la vez durante esas primeras semanas tan delicadas. Fueron momentos de mucha conexión entre los tres.

Si quieres más información te dejo un par de artículos publicados en revistas científicas, muy fáciles de leer:
Situación especial en la lactancia: lactancia en tándem (Revista de Enfermería Docente) 
Lactancia materna durante el embarazo y en tándem (Revista Portales Médicos)

¿Y tú? ¿Conocías el tándem? ¿Qué dudas te plantea? ¡Déjanos tus comentarios aquí o en nuestras redes sociales!

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